Aunque su aspecto
atildado y su rigurosa pluma generaran la imagen de una mujer
convencionalmente formal, quienes tuvimos el placer de caminar parte de
nuestra historia común cerca de la presidenta de ACE,
podemos afirmar que era todo lo contrario y por eso este obituario
pretende adecuarse a esa mujer que fue nuestra amiga.
Hace poco menos de un año (11meses para ser exactos), Rosa
Doméstico en sus documentos pero para todos Nina Cortese,
decidió dejar esta tierra en la que fue inmensamente feliz
pero que también le deparó irreparables tristezas.
Es casi una obviedad recordar que esta mendocina fue actriz, maestra de
actores, escritora, crítica teatral y fundamentalmente una
intelectual estudiosa del teatro al que amaba apasionadamente.
Pero los que pudimos ingresar a su micro mundo accedimos a disfrutar de
su asombroso sentido del humor, su sorprendente desparpajo para
referirse al sexo y del paciente cuidado con que trataba sus manos:
largas, bellísimas, rematadas en uñas
invariablemente pintadas de rojo.
La conocí recién llegada de Mendoza en un
almuerzo organizado para unos pocos colegas por el Teatro San
Martín, y desde entonces nunca dejamos de frecuentarnos, A
lo largo de la historia de ACE aprendí a respetar sus
convicciones y a maravillarme con sus desopilantes comentarios.
La extraño, sobre todo en esta época donde ambas
sufríamos la vigilia de la decisión de nuestros
socios, a lo que Nina le agregaba la preocupación por
sudiscurso (que releíamos juntas), la búsqueda de
un maquillador y el vestido adecuado para la gran noche.
Nina se fue el día que confirmó que Norberto no
tendría reemplazo. Como las heroínas de la gran
literatura que seguía devorando, no resistió
vivir sin la esperanza de volver a enamorarse.
Nora
Lafón
(Estas palabras fueron dichas durante el acto de entrega de
los Premios ACE el 15 de Noviembre de 2004)