Durante los 12
años de vida, nuestra Asociación ha apoyado
individual y colectivamente la actividad teatral del país,
otorgando año tras año los premios A.C.E que se
han constituído gracias a la seriedad y tesón con
que han sido otorgados, en sinónimo de calidad insuperable.
Se lo tiene como el premio más prestigioso pues
está otorgado por periodistas especializados quienes a
través del tiempo, han demostrado absoluta imparcialidad en
sus juicios que son justos ya que en el momento de votar,
sólo toman en cuenta la calidad de espectáculos
y/o interpretaciones presentados en el año calendario, que
para la Asociación de Cronistas del Espectáculo,
va de 1* de agosto de un año hasta
el 31 de julio del siguiente.
Nos ha costado mucho mantenernos, incluso hubo años en que
los premios estuvieron a punto de ser discontinuados ya que no
contábamos ni con auspiciantes privados ni subsidios
públicos. De ahí que nuestros únicos y
magros ingresos devengan por cuota societaria más el saldo
de los ingresos por publicidad en la revista - programa que editamos
una vez al año (coincidiendo con la noche de entrega de los
premios) apenas si alcanzan para cubrir los gastos operativos.
Hemos contado sí, con el invalorable apoyo del mundo teatral
en todos su aspectos, desde los productores hasta los artistas, pasando
por las diferentes disciplinas del quehacer teatral, a la que le
sumamos el cariño intransferible de un pequeño
grupo de amigos.
Estamos empeñados en no bajar los brazos y seguir otorgando,
contra viento y marea, este significativo y valorado reconocimiento a
quienes hacen del arte teatral un mensaje de vida.
A través de doce años, hemos otorgado un
sinnúmero de menciones y plaquetas a quienes han abierto
nueva salas o mantenido con “vida” ciertos
complejos teatrales a los que la miseria se esforzaba por devorar.
También tenemos el orgullo de haber sido los primeros en
premiar a varias figuras, algunas notables (Ricardo Darín en
su primer rol dramático, Aida Luz, China Zorrilla) , otras
noveles (Sandra Guida, Nicolas Cabré), lo que les ha hecho
agradecer públicamente este intento de ACE por revalorizar
permanentemente la actividad teatral, que hace profundamente al
crecimiento intelectual de un país, sin el cual los pueblos
no solo son incapaces de pronunciarse, sino que no pueden rebelarse
contra las injusticias sociales de los poderosos de turno.
Con una ligera recorrida por el historial de premios que
acompaña esta nota, puede tenerse una cabal idea de que tipo
de elemento anima el alma de una entidad, crecida y sostenida al amparo
de los ángeles universales del teatro, voz y gestos de un
país no virtual, sino latente y obstinadamente decidido a no
callar.